Todas las entradas por Francisco Martínez

Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad.

New begginings

Los tiempos cambian pero las aficiones no. Después de mucho tiempo sin escribir en mi blog personal me he propuesto comenzar a escribir de nuevo con la recurrencia que solía hacerlo cuando empecé allá por 2011.

Mi llegada a Madrid en 2014 supuso que dejara de escribir de forma recurrente en mi blog. Nunca he dejado de escribir, de hecho llegué a hacerlo en algunos medios como The Objective, Estrella Digital o Rewisor sobre muchos temas y cuestiones que hubiera abordado en mi blog. No obstante, nunca conseguí sentirme tan cómodo como cuando escribía en mi propio espacio. Nunca lo dejé del todo, pero de alguna forma considero que debo volver a escribir como cuando empecé. Y, desde luego, me quedé muy lejos de las cerca de 100 entradas que publiqué durante los tres primeros años de mi fase bloggera.

WordPress ya no es lo que era, y aunque no busco monetizar mis escritos, considero que substack es la plataforma donde debo retomar mi andadura. A partir del sábado que viene y con una frecuencia bisemanal, volveré a escribir sobre las cosas que me apetezcan, bajo mi punto de vista. Todas aquellas cosas que escribí en su día las tenéis a vuestra disposición aquí, en mi nuevo espacio.

A los que me leístes en algún momento, welcome back! a los que os apuntáis de nuevas, welcome!!

¿Héroes o villanos?

No hubo sorpresas. Pedro Sánchez volvió a decir no y todo parece indicar que en España se celebrarán elecciones por tercera vez en un año.

En este contexto de bandos políticos donde sólo una formación parece estar por la labor de tender puentes constitucionales, que no frente populistas, cada votante tiene su héroe o su villano. Lo que está haciendo Mariano Rajoy es único en la historia de la democracia española, es una hazaña (ésta es con H) que después de todo lo que ha ocurrido después de 2011 (recortes, promesas incumplidas, rescates encubiertos…) haya sido capaz, sin olvidar los casos de corrupción anteriores, no sólo de volver a ganar las elecciones, sino que en los segundos comicios ha sido capaz de aumentar su mayoría. Y además bajando la cifra de paro y con resultados económicos que envidian todos lis países de Europa.

¿Qué decir de Pedro Sánchez? La hazaña de Pedro Sánchez de frenar las hordas populistas es digna del cantar del Mío Cid. Ha sido capaz de mimetizarse con su enemigo hasta tal punto que al pobre Pablo Iglesias solo le queda cantar rap en el Congreso y alzar su puño (y de paso que su desodorante no es antitranspirante) para que sigamos hablando de él. La posición firme de Pedro en el no hace pensar que sus ascendientes hunden sus raíces en la correosa Numancia. El ejercicio de coherencia que está haciendo Sánchez es digno de alabanza. Y además es guapo.

La heroicidad o villanía de los líderes de nuestros partidos políticos se puede extraer de las descripciones anteriores en función del bando que profese el lector. Tanto Pedro como Mariano han jugado sus cartas en la convicción de que están haciendo lo que quieren sus votantes, de manera que para cada uno de éstos aquéllos no son villanos, son héroes.

Recuerdo una frase de una película que decía: ‘Los héroes son sólo hombres que hacen cosas extraordinarias en momentos extraordinarios’. ¿Qué han hecho de extraordinario hasta la fecha Pedro y Mariano? A esta pregunta puede haber multitud de respuestas pero yo digo que aún podrían hacer algo mucho más extraordinario y eso no es otra cosa que dar un paso atrás. Dicho de otra manera: Toda la sociedad española, menos los cuatro (hace mucho ruido pero no son tantos) radicales de turno, reconocería como algo verdaderamente extraordinario, después de la exhibición del no que ha realizado, que Pedro Sánchez se abstuviera y permitiera un gobierno de Mariano Rajoy. Mucho más extraordinario, vista la ausencia de los mismos en la historia de nuestro país, es que Sánchez aceptara la oferta de pacto de Rajoy y por primera vez en la historia de España tuviéramos un gobierno de coalición.

Extraordinario sería que después de lo ocurrido ayer Rajoy no se presentara a terceras elecciones y dejara la puerta abierta a un nuevo candidato del Partido Popular para que éste cosechara unos resultados como los de 2011. Y sería extraordinario porque muchos sabemos que Rajoy lo tiene prácticamente hecho el 25-D (o el 18) si se confirma la dinámica ascendente en las encuestas.

¿Veremos algo extraordinario por parte de la vieja política en las próximas semanas o más de lo mismo? 

Las verdaderas dos españas

Llevo mucho tiempo sin escribir de política en este blog. Hace un tiempo que decidí ignorar el clima político de España y centrarme en cosas más productivas para mi vida y mi futuro. El hartazgo al que me llevó el bajísimo nivel de nuestros dirigentes me hizo desconectar deliberadamente de la actualidad política y de su insoportable mediocridad.

Vuelvo a retomar el tema político porque creo que merece dedicar algo de energía a los acontecimientos que estamos viviendo. No sé si se han olvidado, pero seguimos en Estado de Alarma. Se está utilizando para contener la propagación del COVID-19. Sin embargo, desafortunadamente no estamos consiguiendo vacunar a la población al ritmo deseado y nuestras libertades se verán mermadas más tiempo del que nos gustaría. Nos han mentido tanto que aceptamos que lo mejor que podemos hacer es resignarnos. Nos conformamos con pensar que los dirigentes que tenemos dan lo que dan y esperar más de ellos es pedir peras al olmo.

No obstante, nuestros dirigentes no tienen bastante con ser mediocres. Pareciera no ser suficiente para tenerles ocupados que el salario en España cayera más del doble que en el resto de Europa o que cerca de la mitad de los jóvenes de 25 años esté en el paro. No, en realidad eso no es algo que les preocupe lo más mínimo. Como se ha puesto de manifiesto durante las dos últimas semanas, es mucho más urgente empezar a hacer cambalaches para coger el sitio y tener poder para gestionar los fondos que van a llegar de Europa para salir la crisis. Ya saben, todos los partidos de nuestro país tienen como máxima: Hay que gastar para que te voten. ¿Qué mejor oportunidad para ganar las próximas elecciones que estar a los mandos cuando entren los millones que vienen de Europa? Esta es la verdadera razón que estriba detrás del movimiento PSOE-Ciudadanos. La corrupción es la excusa más vieja y menos creíble, a la vista de lo corruptos que son todos, para promover una moción de censura. La realidad es que hay que evitar a toda costa que los gobiernos regionales del PP puedan gestionar los fondos de recuperación. ¿Saben lo que le importa eso al español que trabaja a destajo o que se ha quedado sin empleo como consecuencia del COVID-19? Le importa un bledo.

El espectáculo que estamos presenciando es vomitivo. La dimisión del vicepresidente del Gobierno para presentarse como candidato a la Comunidad de Madrid es un esperpento de dimensiones cósmicas. Pero es mucho peor la reacción del presidente Sánchez. Las declaraciones que hizo en París al enterarse de la dimisión de Pablo Iglesias ponen de manifiesto que le sentó como una patada en los mismísimos. Lo más triste de todo este serial de despropósitos es que si a nuestros dirigentes realmente les importáramos una noticia como la que anunció Pablo Iglesias esta semana, detonando la primera crisis del gobierno de coalición, hubiera abierto la puerta a un nuevo gobierno de coalición. Casado y Sánchez deberían haber aprovechado la ocasión para ponerse de acuerdo y hacer lo que realmente necesita España y los españoles: que los dos principales partidos de España trabajen codo con codo para sacarnos de la crisis que tenemos encima y que lejos de mejorar va a empeorar mucho en los próximos meses.

No lo verán nuestros ojos. Y así se escribe la historia de las verdaderas dos Españas, la de los políticos que viven de espaldas a las necesidades de los españoles y la de los españoles que lloramos la falta de altura de nuestros dirigentes. Pónganse de acuerdo o váyanse a sus casas.  Pero dejen de amargarnos la vida.

Un reto, una pasion, un objetivo

Un reto, una pasión, un objetivo.

Ruido. Se escucha mucho ruido. Palabras vacías que se repiten una y otra vez. No importa el día o la hora. No importa el lugar. Se han repetido tantas veces que han perdido el significado y pronunciarlas produce indiferencia o desconfianza.

De un tiempo a esta parte uno teme, al ver que la historia se ha repetido tantas veces, que el desarrollo de nuestro presente tendrá el mismo desenlace que nuestro pasado. Un pasado amargo y lánguido que parece que no termina de quedar en el olvido.

Vivimos tiempos complejos, los mismos que me trajeron a escribir a este blog hace más de diez años. Decíamos entonces que vivimos en un mundo donde todo va muy deprisa. Demasiado deprisa. Ahora parece que se ha detenido. Echando la vista atrás uno se da cuenta de que hemos avanzado menos de lo que cabría esperar. Quien piense lo contrario tal vez sea más optimista que yo.

El problema se encuentra en el hecho de que probablemente lo que yo entiendo como “avance” no tenga nada que ver con lo que piensa un buen número de españoles. De alguna forma, la brújula que llevamos dentro se atrofia a medida que sufrimos los embates de la vida.

Yo quería cambiar el mundo y me metí en política. Yo quería cambiar el mundo y abandoné la política. Las respuestas no están en la política y, mucho menos, en los políticos. Nos inducen a pensar que es así, pero no es cierto. Las respuestas están en cada uno de nosotros mismos. Yo no te puedo convencer de que te preguntes a ti mismo si lo que dice fulano o mengano es creíble. Desde luego que lo será si tú piensas que lo que dice fulano o mengano es verdad. Sin embargo, fulano y mengano han mentido tantas veces que deberías a preguntarte si lo que crees es porque piensas por ti mismo o están pensando por ti.

No es fácil pensar por uno mismo. Cuesta trabajo, mucho. Conlleva tiempo, mucho. Un tiempo que le quitas a tu familia, a tus amigos, a Instagram y a TikTok. Lo más difícil de pensar por uno mismo, sin embargo, no es nada de eso. Lo más difícil es tratar de encontrar los argumentos que justifican que los que piensan algo distinto a ti están equivocados. Sino los encuentras entonces debes repensar tus creencias. Sino te molestas en encontrarlos, eres poco más que una ameba.

Un reto, una pasión, un objetivo. No caer en lo que caen muchos otros. Demostrar con hechos los verbos que pronuncian mis labios. Algunas palabras se han repetido muchas veces, pero no se repiten lo suficiente porque parece que todavía no se entienden: Honor, valor, verdad, amor.

No importa cuántas veces se repita la historia mientras creas que tú estás llamado a cambiar su curso.

Un reto, una pasión, un objetivo. Haz que las tres cosas sean lo mismo y disfrutarás. Yo ya lo hago.