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Rubalcaba ¿títere de Felipe?

Algunos han calificado de tibia la actuación de Alfredo Pérez Rubalcaba ayer en el Congreso. Hoy he leído algunos titulares que se hacen eco de que el PSOE no quiere un hombre de estado y les hubiera gustado que el ataque a Rajoy hubiera sido más directo.
Hace una semana Felipe González, respondiendo a Ana Pastor en los desayunos de RTVE, decía que no era lo que más le preocupaba el PSOE y que lo capital en estos momentos era la situación de España y el cómo sacarla de la crisis. Que si el PSOE iba o no iba a acabar como el PASOK griego no era lo preocupante en este momento, y después hizo referencia a algunos partidos socialistas europeos que han sabido recuperarse de duros varapalos como el que se sufrió el PSOE en las últimas elecciones.

A estas alturas de la película no llama la atención que un eterno de la política española como Rubalcaba sea capaz de adaptarse a la situación que atraviesa España y se convierta en un cayado, si bien no firme, desde luego útil para Mariano Rajoy. Lo que sí es sorprendente es que dentro de las filas del propio PSOE se critique esa forma de hacer oposición.
Es sorprendente por dos razones. La primera es que fue precisamente esa la principal crítica que se dirigió al PP cuando estaba en la oposición, básicamente que la oposición que hacía era electoralista, y que no ayudaba al gobierno a salir de la crisis. Esto puede ser discutible, pero que el PP en la oposición no puso mucho de su parte para ayudar a un Zapatero que agonizaba es algo que no se puede negar.
Y en segundo lugar es sorprendente porque en lugar de explotar, de cara a unas elecciones que aún quedan muy lejos, esta novedosa postura que adopta un partido de oposición en nuestro país desecha esta opción y crítica a su líder.

Bajo mi punto de vista la razón es bien sencilla, Zapatero no sólo se cargó España, sino que también ha dinamitado el PSOE. Que el PSOE está escindido en dos bandos no es nada nuevo, el problema son las ideas que parecen separar las dos facciones del partido. Mientras que la facción de Rubalcaba parece optar por una vía más conservadora, la vía zapateril, ahora chaconista, parece abogar por imitar lo que el PP ha venido haciendo hasta hace poco en la oposición.
De modo que gracias a Zapatero parece que Felipe González, el mismo que nos dejó en unas condiciones similares a las que vivimos a día de hoy, parezca un dirigente excepcional. Y no por lo que hizo, sino más bien por lo que dice en el presente. Aunque me cueste reconocerlo parece que Felipe González se ha convertido en un estadista y considera necesario anteponer los intereses del país a los del partido. Algo que para un ciudadano como cualquiera de nosotros es de Perogrullo para un político no parece tan obvio. Sólo hay que recordar, como vengo haciendo, la forma en que ha hecho oposición el Partido Popular y como ahora parece que lo que hizo el gobierno del PSOE no era tan descabellado. O puede que si que lo fuera, es más muchos opinan que lo que está haciendo el PP también es descabellado ahora. ¿Por qué se hace entonces? Pues porque nos lo dice Bruselas es así de fácil. De modo que mientras que en 2010 se hizo sangre de aquellas medidas impuestas que se adoptaron por el gobierno socialista, ahora el PSOE, aparentemente, toma un camino menos agresivo.

Y aquí es donde yo me pregunto ¿esto lo hace Rubalcaba solito? ¿El exministro del interior cuando tuvo lugar el chivatazo del bar Faisán se ha convertido en un estadista? ¿El que dijo que no merecíamos un gobierno que nos mintiera ahora opta por hacer una oposición leal? Puede que no lo quede otra, más que nada porque él formaba parte del gobierno que nos ha endeudado hasta las cejas. Es precisamente esta deuda y sus intereses los que nos ahogan y no nos dejan salir de la crisis. Pero yo recuerdo aquello de “Hay que salir a la calle” lo decían en el PSOE hasta hace bien poco. Personalmente considero que si el PSOE quisiera hacer sangre podría hacerla, puede que con relativo éxito, pero las medidas que se adoptaron ayer ponen las cosas más que fáciles.
De modo que algo ha cambiado. Y de ahí el título de mi post, ¿Es Rubalcaba el títere de Felipe? ¿Ha aconsejado Míster X a Rubalcaba que se lo tome con calma que si no podemos acabar muy mal? O ¿es que el Espíritu Santo ha bajado del cielo y ha imbuido sensatez a un político por primera vez en la vida?

Y digo sensatez porque creo que, independientemente de que las medidas adoptadas sean o no acertadas, lo más sensato es que los dos principales partidos de este país estén unidos. Es como debemos estar también los españoles para salir de la crisis.
Ahora bien, considero que a los españoles antes o después, creo que antes, se nos acabará la paciencia si las cosas no cambian pronto, y no sólo me refiero a la economía, sino también al modo en que se hace política en este país. La cuestión es la siguiente, si la economía se recupera antes de que la situación política se agrave ésta última se olvidará pronto y seguramente nos quedaremos como estábamos. Si ocurre lo contrario puede que vislumbremos nuevas sendas que nos conduzcan a una sociedad más justa donde no sólo importe la subida del IVA, la bajada de los salarios etc. ¿Qué es lo preferible? Si fuéramos una sociedad verdaderamente madura no sería necesario la quiebra del país para darnos cuenta de que las cosas no se han estado haciendo del todo bien desde 1978 ¿Lo somos?

¿Hace tres años o hace cuatro?

Dice Rajoy que llegamos tres años tarde para reformar la banca, parace que no le falta razón cuando fue, precisamente, hace tres años cuando todos los países inyectaron dinero público a sus bancos, mientras tanto en España teníamos el sistema financiero más sólido del mundo. ¿La culpa es de Zapatero? Probablemente sí. Pero parte de culpa también la tiene la sociedad española. Y no me estoy refiriendo al archirrepetido “vivimos por encima de nuestras posibilidades”, que también, sino al hecho de que en las elecciones de 2008 los electores dieron la victoria al PSOE.

¿Por qué digo tal cosa? ¿Por qué culpo a la sociedad española de haber elegido libremente una opción política válida? Por una sencilla razón, porque nos dijeron que íbamos a donde estamos, nos dijeron aquello de “Viene el lobo” y no nos los creímos. Preferimos creer aquello aquellas confusas declaraciones de Zapatero sobre la herencia del PP (sí sí, sobre la herencia) y la falta de patriotismo de sus críticas.
Es cierto que en 2004, a la vista de las cifras que entiende todo el mundo, era fácil caer en la tentación de creer que los argumentos que daban Mariano Rajoy y el Partido Popular eran electoralistas. Sin embargo la sociedad no quiso creer en un hombre que no era del partido, Manuel Pizarro, el que hubiera sido Ministro de Economía dio una auténtica lección al que por entonces lo era, Pedro Solbes, dio en el clavo en todas y cada una de sus previsiones, y ya por entonces alertaba sobre la prima de riesgo y lo que estaba escalando. ¿Por qué entonces no le dimos o mejor dicho no le dieron importancia a la prima de riesgo y ahora nos la meten por los ojos todos los días?

Manuel Pizarro es un economista, no tenía pasado político, podríamos considerarlo un tecnócrata (uno de esos que tanto temen algunos pero que habida cuenta de los políticos que tenemos creo que serían mucho más adecuados para solucionar los males que padecemos). La mayor parte de la sociedad no atendió a lo que nos decía un hombre que sabía de lo que hablaba, prefirió que los medios de comunicación pensaran por ellos, y dio por ganador del debate a Solbes. No importaba el contenido del debate, sino quien daba la impresión de haber ganado, no importaba lo material, sino lo formal. En las formas puede que ganara Solbes, pero en lo material está más que demostrado que Pizarro dio una auténtica lección; sólo hay que mirar a nuestro alrededor, por si no lo sabían, acabamos de ser rescatados (valga esto último para confirmar que a pesar de mi esfuerzo por diferenciar entre rescate y línea de crédito la diferencia es nula o apenas apreciable).

Por tanto, yo acuso a la sociedad española de ser inmadura, de ser manipulable y de querer ignorar lo que le conviene. Yo acuso a la sociedad española de ser conformista en el 2008. De ser incapaz de predecir los cambios en un futuro cercano, de hacer oídos sordos a profesionales, que no políticos, que están ahí y nos advierten, no ya sólo en un debate televisado, sino todos los días en los medios de comunicación especializados.
No soy quién para acusar a nadie, pero lo hago de todos modos, porque yo en 2004 sí que me creí lo que decía Manuel Pizarro, yo sí que entendí lo que un hombre desconocido para la sociedad, a nivel político, pero válido pretendía hacernos ver. Puede que el haber entrado y salido de un partido político me haya ayudado a comprender que a veces en política pasan cosas inusuales, Manuel Pizarro fue una de ellas, y para muestra un botón ¿alguien sabe que es de él a día de hoy? Pues a eso me refiero.
La sociedad española hizo oídos sordos, las reformas/recortes que se están haciendo ahora debían haberse hecho hace tres años, y no se hicieron. La culpa fue de Zapatero, pues él era el encargado de adoptarlas, pero ¿quién le puso donde estaba?. 

La economía no era la principal preocupación en 2008, ahora es la primera, nos quejamos de nuestros políticos porque no están a la altura, nos quejamos y reclamamos una solución. Nos quejamos porque es más fácil que piensen por nosotros que hacerlo nosotros mismos. Nos quejamos demasiado, y no digo que no haya razones para quejarse, pero creo que también debemos ser conscientes de que lo que cada uno de nosotros hace tiene una consecuencia, y si no pensamos por nosotros mismos y dejamos que lo hagan otros, de poco servirán después nuestras quejas.

Hasta nunca ZP.

Ayer Zapatero decía adiós. Nunca volverá a entrar en el Congreso como diputado. Durante los últimos 25 años lo ha estado haciendo. Fue el diputado más joven de la historia de la democracia, algo que le permitió saltarse el servicio militar (puede que no sea relevante, pero desconocía este hecho). Durante los últimos siete años además ha sido el Presidente del Gobierno más nefasto que se recuerda en mucho tiempo.
No tengo intención de poner de relieve lo negativo que ha sido Zapatero para nuestra nación, concepto del que dijo que era discutido y discutible, la situación actual habla por sí sola. Considero que el hecho de que la economía mundial esté entre algodones no justifica, en su totalidad, la situación por la que atraviesa nuestro país. Cada uno puede creer lo que quiera.

El objeto de este post es, simplemente, dedicar a Zapatero unas últimas palabras: Me alegro de que se vaya. Hace tres años y medio, cuando ganó las elecciones, esta vez sin atentados de por medio, con mentiras y engaños fue suficiente, yo le comentaba a mis amigos que no agotaría la legislatura. No me equivoqué. Calculaba que la crisis desgastaría tanto a su gobierno que no le quedaría otro remedio que adelantar las elecciones. Pero es que hasta eso lo ha hecho mal. Las ha convocado el 20 de Noviembre. Muchos han pensado en que era una estrategia para movilizar al electorado de izquierdas, puesto que es el aniversario de la muerte de José Antonio Primo de Rivera y Francisco Franco, y puede que sea así, no lo sé. Pero lo que sí sé es que el partido que gane las elecciones el 20 de Noviembre va a tener muy complicado aprobar unos presupuestos generales del Estado para el año que viene, casi con toda seguridad se verá obligado a prorrogar la ley presupuestaria del año pasado, como prevé el art. 38 de la Ley General Presupuestaria, hasta que tenga lugar la publicación de los nuevos en el BOE. Esperemos que los electos en el 20-N no se tomen 40 días de vacaciones y se pongan a hacer los deberes que durante todo este tiempo no se han hecho. Ya veremos qué pasa.
En definitiva, ha vuelto a perjudicar a España, una vez más. ¿No podría haber convocado las elecciones en Octubre? No. Había que crear más incertidumbre todavía. Unos presupuestos, los de 2011, que ya fueron criticados por su “imaginativa” se aplicarán en el 2012, año en que según usted ya estaríamos creciendo al 2% (el FMI, esta semana, ha vuelto a rebajar nuestra previsión de crecimiento para el año que viene). La prórroga de presupuestos tiene una serie de consecuencias que encontráis detalladas aquí.

Sólo encuentro dos palabras para definirle: Sinvergüenza y contradictorio.
Sinvergüenza porque no ha tenido reparos en mentir, en engañar y defraudar a los españoles y ha mantenido su sonrisa cuando la realidad ha tirado por el suelo todas sus palabras, quimeras y previsiones. Esa sonrisa que algunos definen como bobalicona, otros como diabólica…yo no sé como definirla, lo único que sé es que es ofensiva, con la que está cayendo y usted siempre con esa sonrisa en los labios. En los últimos meses ha tenido los arrestos de reconocer que no está satisfecho con la situación actual, ¡sólo faltaba! 5 millones de parados, endeudados para los próximos 20 años y rescatados sottovoce dos veces por el BCE después de casi ocho años gobernando no es una situación para tirar cohetes.
Y es la contradicción personificada porque ha dicho tantas veces una cosa y luego la contraria que cada vez que habla pienso, ¿cuánto tiempo tardará en desdecirse? Lo del impuesto de Patrimonio ha sido la última; no me sorprendería nada que después de decir que no va a participar en la campaña del PSOE, vaya y participe.

De modo que me alegro de que se vaya, no me alegro de la forma en que se va. Ha sido el presidente más nefasto de la democracia, eso es un hecho. Habrá hecho cosas buenas, pero están muy lejos de todo lo que se ha hecho mal durante estos años. Para rematar va y convoca las elecciones para que el futuro gobierno tenga que manejarse con una ley presupuestaria desfasada e inadecuada. Deseo de todo corazón que se quede en León, en su “casita” de un millón de euros y no volvamos a saber de usted.
Eso sí, siempre me quedará la duda si es usted un inútil o una mala persona. Puede que las dos cosas. Hasta Nunca.