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¿Qué credibilidad merecen las encuestas?

No soy capaz de recordar cuando comenzó la moda de que cada domingo aparezca una encuesta en uno de los diferentes diarios nacionales. Si se pone en perspectiva lo que viene ocurriendo de un tiempo a esta parte resulta llamativo puesto que no se había producido nunca de una manera tan intensa y a tanta distancia de las elecciones.
Más allá de la frecuencia con la que somos machacados cada fin de semana con estas encuestas llega un momento en que uno se plantea cuánta credibilidad merecen. Normalmente cada encuesta va acompañada de la letra pequeña donde se recogen diversos datos como son el número de encuestado (600 en los mejores casos). Existe uno muy interesante a los efectos de la pregunta que hemos lanzado en el título de este post: el margen de error. Cuando el número de encuestados está alrededor de los 500 dicho margen de error oscila entre el ±3 y el ±5. Como es lógico a mayor número de encuestado el margen de error es inferior pero la crisis está haciendo verdadero daño en la industria de los encuestadores. Para colmo, si se habla de la cocina del CIS con total libertad, es imaginarme la cocina de cualquiera de las casas demoscópicas en nuestro país y me viene a la cabeza la imagen de Chicote haciendo estragos.

Les quiero poner un ejemplo de lo más llamativo que guarda una estrecha relación con la crisis del PSM. La protagonista en este caso es Metroscopia que el 23 de enero situaba al PSM como tercera fuerza en intención de voto, pasando a ser primera tras la destitución de Tomás Gómez y cuarta, tan sólo una semana después. Juzguen ustedes mismos:

Captura de pantalla (62)
Fuente: Metroscopia
Captura de pantalla (64)
Fuente: Metroscopia

Y ya saben, aunque esto no creo que haga falta ni mencionarlo, según la inclinación del medio de comunicación que publique la encuesta el resultado pintará mejor para unos u otros. Afortunadamente parece que ya se percibe la irrupción de ciudadanos en el horizonte, cabría plantearse si esta irrupción es espontánea o también está “apadrinada”, con el tiempo se verá.

Todos tienen algo que ocultar

Ayer tuvo lugar la puesta de largo de Albert Rivera y su “Movimiento Ciudadano” en el teatro Goya de Madrid. Los ánimos se excitan cuando un soplo de aire fresco se deja notar en el lúgubre panorama político con el que tenemos que lidiar todos los días. No obstante, la excitación puede hacernos bajar la guardia y confundir lo que es con lo que queremos que sea.
Desde que hace algunos meses la bomba del caso Bárcenas sacudiera las entrañas del partido que está en el gobierno y ante la falta de la clásica alternativa en el partido mayoritario de la oposición muchos españoles desean que aparezca una alternativa válida y creíble. Un soplo de aire fresco que se lleve bien lejos el aire viciado e irrespirable que nos rodea.
A dos años de las elecciones generales ese soplo de aire fresco parece que empieza a coger impulso. Ya ha ido dando pequeños pasos en la capital, pasos tímidos, como los que uno da cuando va descalzo y anda a oscuras con el temor de pincharse o hacerse daño en el pie. Resulta que Albert Rivera se ha dado cuenta de que, en principio, está pisando una alfombra mullida y cálida y cada vez avanza con paso más firme sobre ella. Por otro lado, Albert Rivera ya ha dado pasos muy grandes en un terreno mucho más hostil y eso no se lo puede negar nadie.
Yo también siento cierta excitación al percibir ese soplo de aire fresco pero he visto y he conocido algo de la política y de cómo funciona ésta en España, de manera que mi instinto me inclina a desconfiar de todo aquello que aparece apadrinado por gente más o menos desconocida.

Así pues uno empieza a husmear en la red y se encuentra con cosas que le invitan al desánimo y a desconfiar más aún. Lo primero que he buscado es la trayectoria del Presidente del Partido de la Ciudadanía, Ciudadanos, o lo que ahora se viene a llamar Movimiento Ciudadano. Poco hay que decir puesto que no es muy extensa. A los veintisiete años se presenta a las elecciones autonómicas catalanas y desde entonces no ha abandonado su posición en la presidencia del partido. Algo totalmente comprensible habida cuenta de los magníficos resultados que ha cosechado. Algo que permite concluir una cosa bastante interesante, si a Albert Rivera le salen bien las cosas, su trayectoria política será idéntica a la de muchos de los que han pasado por los gobiernos de este país, ya que la mayoría de éstos no se han dedicado a otra cosa en su vida. Es cierto que trabajó dos años en la asesoría jurídica de la Caixa, pero también lo es que fue ésta la que le concedió la excedencia para que se presentara a las elecciones autonómicas en Cataluña. Podría apuntarse aquí que la Caixa o CaixaBank, que es como se llama ahora, podría estar jugando un papel mayor que el de tener en excedencia a la promesa más relevante de la política española, pero eso es algo que está por descubrir.
Lo que no está por descubrir, para algunos, es que Ciudadanos, al igual que los partidos de relevancia nacional, ha tenido problemas con el Tribunal de Cuentas, éste, en el Informe de Fiscalización de los Estados Contables de los Partidos Políticos y de las Donaciones percibidas por las Fundaciones vinculadas orgánicamente de 2008, señala (la negrita es mía) en relación al partido que nos ocupa: “La formación política Ciudadanos – Partido de la Ciudadanía (C’s) fue requerida por este Tribunal en reiteradas ocasiones (22/3/2010 y 23/7/2010), para la presentación de las cuentas anuales relativas al ejercicio 2008. A pesar de las reiteradas solicitudes, la formación política no remitió las citadas cuentas en tiempo y forma para su fiscalización. No obstante, una vez remitidos los resultados provisionales en los que se señalaba esta circunstancia, la formación presentó las cuentas anuales, que comprenden el balance a 31 de diciembre de 2008, la cuenta de resultados del ejercicio y la memoria.
Debido al importante retraso en el cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 14 de la Ley Orgánica 8/2007, y el momento en el que se ha efectuado la presentación de las cuentas (en la fase de alegaciones), no ha sido posible llevar a cabo la fiscalización de las cuentas anuales presentadas, al no disponer de documentación justificativa ni registros contables auxiliares algunos, lo que impide emitir opinión sobre la representatividad de las mismas…”
Hace notar el Tribunal de Cuentas que tampoco se remitió el informe preceptivo al que hace mención el artículo 15 de la Ley Orgánica 8/2007 relativo a los resultados del sistema de control interno que la formación política debe tener establecido.
El retraso al que alude el Tribunal de Cuentas manifiesta, según el propio Tribunal, la falta de colaboración a la que se refiere el artículo 19 de la LO 8/2007 sobre financiación de los partidos políticos ymenoscaba la transparencia y publicidad de la actividad  económica desarrollada por el partido”. Asimismo indica el tribunal en el informe que nos ocupa que el contenido de la Memoria que tienen obligación de presentar los partidos políticos no recoge la información relativa al endeudamiento con las entidades de crédito en los términos que prevé la ley. Además, y en lo relativo a las donaciones privadas a la formación de Albert Rivera, indica el Tribunal que la información remitida no ha podido ser verificada por el retraso en la entrega de las cuentas.
¿Por qué hago referencia a las cuentas de 2008 y no a las de 2009? Porque, a pesar de que parezca increíble, las últimas cuentas que se han fiscalizado por parte del Tribunal de Cuentas han sido las de 2008.

A mí, con el mero retraso, en este caso nada desdeñable, en la entrega de las Cuentas Anuales por parte de aquellos que pretenden que les vote me basta para no darles ni un ápice de confianza. Es por eso que desconfío de la práctica totalidad de los partidos políticos. Pero es que además Albert Rivera y su innovador discurso tropiezan en la misma piedra que lo hacen todos, la falta de honestidad y de transparencia además del cinismo con el que se dirigen a los electores. Es cierto que puede que existan cientos de justificaciones para no haber entregado las cuentas anuales en plazo, pero resulta que Albert Rivera y su partido se jactan de publicar las cuentas anuales en su página web. Lo cierto es que después de mucho buscar, porque en Google no aparece ni por asomo, resulta que esta formación política llama cuentas anuales a cuatro páginas. Ahora bien, si uno se detiene en mirar atentamente advierte que hay únicamente dos hojas de contenido, éste no es otro que un balance que empieza con el epígrafe B (¡!) del activo, faltando el C y olvidándose de los epígrafes B y el C del pasivo. Realmente, si se han enviado así al Tribunal de Cuentas, comprendo las dificultades del éste a la hora de determinar la representatividad de los documentos remitidos por el partido de Albert Rivera.
Por su parte, ya que estamos metidos en harina, el PP tiene la desfachatez de hacernos creer que sus cuentas anuales se pueden resumir en una hoja. El PSOE e Izquierda Unida ni siquiera tienen una sola hoja a disposición del público (si alguien las encuentra rectificaré de inmediato). El único partido que publica su contabilidad con cierto detalle es UPyD. El problema de este partido, sin duda, no es el de la transparencia de sus cuentas.
Ahora bien, y para que quede claro, esto que los partidos políticos llaman cuentas anuales no lo son ni de lejos. Los libros contables que deben llevar los partidos políticos se detallan en el artículo 14 de la LO 8/2007, que es la ley sobre financiación de los partidos políticos, y lo primero que se exige es el inventario de todos los bienes. Ya pueden buscar que no lo encontraran en ninguna web de ningún partido. Asimismo en ningún caso encontrarán en ningún lado la relación de los elementos que permiten identificar a los donantes privados de los partidos y la cuantía de las donaciones que cada uno de ellos hace. Esa relación, no obstante, debe detallarse en la Memoria de las cuentas anuales tal y como exige el art. 14 de la LO. Mucho menos encontrarán en la web de algún partido el anexo que debe especificar las condiciones de los préstamos o créditos que éstos reciben y la entidad concedente de dichos préstamos. Algo que igualmente exige la ley. ¿Pueden dejar de publicar todo esto? Lamentablemente sí, puesto que la propia ley, tras reforma introducida en el tiempo de descuento por el gobierno de Zapatero, añadió un inciso en el que se establece la obligación de publicar parte (el balance y la cuenta de resultados y, en particular, la cuantía de los créditos que les han sido concedidos, el tipo de entidad concedente y las condonaciones de deuda correspondientes a tal ejercicio) y no la totalidad de las cuentas anuales. Aún así, insisto, parece que el único partido que cumple con lo que dispone la ley es UPyD.

Todo esto lleva a concluir que lo que se quiere presentar como un soplo de aire fresco en realidad adolece de cierto tufo que a todos nos es familiar y al que parece que estamos más que acostumbrados. El “nuevo” discurso con el que se presenta Albert Rivera no es más que el discurso de siempre: el discurso que los españoles creemos que queremos oír y que al final se quedará en nada. Y es que, si uno no hace lo que dice que hace no es digno de crédito alguno, y menos en política. Sin embargo en este país nos suele dar igual lo que hagan nuestros políticos mientras digan lo que queremos oír y aparenten hacer lo que dijeron que iban a hacer.
Albert Rivera está haciendo cosas que se merecen mi más sincera admiración pero eso nunca impedirá que exija lo que tengo que exigir. A los que nos apasiona la política siempre nos preocupa una cuestión, ésta no es otra que la financiación de los partidos políticos y lo que se puede conseguir a través de la misma. Que el mayor pero que se le pueda poner a Albert Rivera y a su formación sea precisamente éste es algo que resulta muy preocupante. Que el segundo pero que se le pueda poner, relacionado con el primero, tenga que ver con la falta de compromiso con la transparencia lo es aún más. Todos tienen algo que ocultar, así funcionan las cosas y así lo seguirán haciendo mientras los sigamos alentando con nuestra excitación nacida de la emoción y no de la reflexión.

Fuentes:
http://www.pp.es/conocenos/cuentas-anuales_24.html
http://www.ciudadanos-cs.org/imagen.do
http://www.upyd.es/contenidos/secciones/260/Cuentas_Anuales
– Informe de Fiscalización de los Estados Contables de los Partidos Políticos y de las Donaciones percibidas por las Fundaciones vinculadas orgánicamente de 2008 http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=3&cad=rja&ved=0CDgQFjAC&url=http%3A%2F%2Fwww.tcu.es%2Fuploads%2FI988.pdf&ei=GzpsUsLRDsjfswbks4HoCg&usg=AFQjCNGECRMAHMgUSZNfMrbpFLNKUlKSYA&bvm=bv.55123115,d.Yms

Más allá de la corrupción.

Lo de este país es deplorable. El partido del gobierno anuncia una investigación interna y una auditoría externa al mismo tiempo que la presidenta del PP madrileño, que pertenece al partido del gobierno, nombra (agárrate) fiscal anticorrupción (!!!) interno a Manuel Pizarro.  Por su parte el partido de la oposición abre poco la boca porque es perfectamente consciente de que si hace mucho ruido a él también le pueden buscar las cosquillas.

Ante tal cascada de acontecimientos un ciudadano medio, votante de unos o de otros, se da cuenta de que le han tomado el pelo y que esto no se puede tolerar más. Es el mismo ciudadano que acaba de pedir que le cobren la factura sin IVA, que obliga a que sus empleados cobren en negro la mitad de su sueldo, el mismo que infla o desinfla la contabilidad según el cambio normativo de turno. El mismo ciudadano que está cobrando el paro y hace algún «trabajillo» de vez en cuando para ir tirando. El mismo que manda a su padre jubilado al médico con la lista de medicamentos que necesita. El mismo que pone a nombre de su mujer los bienes para evitar posibles sustos etc.

Un servidor contempla el panorama y se pregunta a sí mismo: ¿y qué se puede esperar?

El anuncio de una auditoría externa por parte del Presidente del Gobierno pone de manifiesto el nulo servico que presta el Tribunal de Cuentas a los ciudadanos. Porque conviene recordar que las instituciones públicas están para eso, para servir.
Que la lideresa del PP madrileño nombre un «fiscal anticorrupción» para su propio partido revela, no sólo el absoluto caos que debe existir dentro del mismo, sino que además pone de manifiesto la escasa voluntad de la presidenta del PP madrileño de coger el toro por los cuernos e ir al fiscal general del Estado, que para algo está.

Deplorable. Lo de este país es deplorable. Y para más inri seguro que dentro de dos días los medios anglosajones «atacarán» nuestro inmaculado honor ventilando nuestras vergüenzas.

De aquellos polvos… El caso Naseiro terminó con la absolución de los imputados por defectos formales en la investigación. Filesa, Ibercorp y demás escándalos del felipismo fueron guardados en un cajón por expreso deseo de José María Aznar. La trama Gürtel habría estado llamada a desaparecer de no ser por un Juez que se apellida Ruz. La trama de los ERE sigue en diligencias judiciales y parece que así seguirá durante mucho tiempo…

Lo peor de la corrupción es que salpica tanto que los políticos honestos que existen quedan señalados. O bien por no haber denunciado lo que conocían. O bien por haber desconocido lo que tenían delante de sí mismos.
Muchas de las cosas que se llevan diciendo desde el viernes están por demostrar. No obstante cualquiera que conozca un poco como funcionan las élites extractivas sabrá qué es más que probable que haya mucho de cierto en todo lo que se está publicando.

Lo más dramático de todo es que dentro de una semana ya habrá pasado todo y en poco tiempo quedarán en el recuerdo nombres como Gürtel, Bárcenas, etc. Y que, entre tanto, anuncios como el de una auditoría externa o el nombramiento de un «fiscal anticorrupción» para el PP madrileño serán bien recibidos por un ingente número de españoles. Son los que, cuando toque, depositarán la papeleta correspondiente en la urna.
Los que oigáis despotricar con vehemencia, ojos inyectados en sangre, vociferando  delante de las sedes del PP, son iguales que los primeros. El mismo perro con distinto collar. Pues ellos también acudirán en tropel a depositar la papeleta correspondiente en la urna.

Ni unos ni otros son capaces de ver más allá de sus vísceras, bolsillos o conveniencia inmediata. No han sido capaces en más de treinta años de advertir que un partido que permite la existencia de corruptos en sus filas, por muy íntegros, carismáticos, elocuentes o capaces que sean sus líderes, es un partido corrupto. Y que una vez en el poder esa corrupción conscientemente permitida se extenderá, inevitablemente, a todas las instituciones públicas, arrastrando consigo a la sociedad a una cloaca infecta y nauseabunda.
Al ponernos en manos de dirigentes permisivos con la corrupción una de dos: o somos idiotas, porque nos robarán y estafarán, o esperamos que nos dejen coger nuestro trozo de pastel porque a nosotros también nos va eso de «por una vez no pasa nada» o «bah, esto lo hace todo el mundo así que yo también».

Para concluir diré que me ha sorprendido leer que Esperanza Aguirre, la misma que la semana pasada anunció que por primera vez va a trabajar en el sector privado, haya demandado una regeneración política ¿eso es que no va a volver, verdad? Lo que no ha sido tan sorprendente es el anuncio del pacto anticorrupción entre los dos partidos.

Ojalá que la crisis que atravesamos y que está provocando tanto sufrimiento sea capaz de abrirnos los ojos y consiga que entendamos de una vez por todas que una sociedad tiene los políticos que se merece y que si queremos unos dirigentes justos y eficientes los primeros que debemos ser justos y eficientes hemos de ser nosotros mismos.

Rubalcaba ¿títere de Felipe?

Algunos han calificado de tibia la actuación de Alfredo Pérez Rubalcaba ayer en el Congreso. Hoy he leído algunos titulares que se hacen eco de que el PSOE no quiere un hombre de estado y les hubiera gustado que el ataque a Rajoy hubiera sido más directo.
Hace una semana Felipe González, respondiendo a Ana Pastor en los desayunos de RTVE, decía que no era lo que más le preocupaba el PSOE y que lo capital en estos momentos era la situación de España y el cómo sacarla de la crisis. Que si el PSOE iba o no iba a acabar como el PASOK griego no era lo preocupante en este momento, y después hizo referencia a algunos partidos socialistas europeos que han sabido recuperarse de duros varapalos como el que se sufrió el PSOE en las últimas elecciones.

A estas alturas de la película no llama la atención que un eterno de la política española como Rubalcaba sea capaz de adaptarse a la situación que atraviesa España y se convierta en un cayado, si bien no firme, desde luego útil para Mariano Rajoy. Lo que sí es sorprendente es que dentro de las filas del propio PSOE se critique esa forma de hacer oposición.
Es sorprendente por dos razones. La primera es que fue precisamente esa la principal crítica que se dirigió al PP cuando estaba en la oposición, básicamente que la oposición que hacía era electoralista, y que no ayudaba al gobierno a salir de la crisis. Esto puede ser discutible, pero que el PP en la oposición no puso mucho de su parte para ayudar a un Zapatero que agonizaba es algo que no se puede negar.
Y en segundo lugar es sorprendente porque en lugar de explotar, de cara a unas elecciones que aún quedan muy lejos, esta novedosa postura que adopta un partido de oposición en nuestro país desecha esta opción y crítica a su líder.

Bajo mi punto de vista la razón es bien sencilla, Zapatero no sólo se cargó España, sino que también ha dinamitado el PSOE. Que el PSOE está escindido en dos bandos no es nada nuevo, el problema son las ideas que parecen separar las dos facciones del partido. Mientras que la facción de Rubalcaba parece optar por una vía más conservadora, la vía zapateril, ahora chaconista, parece abogar por imitar lo que el PP ha venido haciendo hasta hace poco en la oposición.
De modo que gracias a Zapatero parece que Felipe González, el mismo que nos dejó en unas condiciones similares a las que vivimos a día de hoy, parezca un dirigente excepcional. Y no por lo que hizo, sino más bien por lo que dice en el presente. Aunque me cueste reconocerlo parece que Felipe González se ha convertido en un estadista y considera necesario anteponer los intereses del país a los del partido. Algo que para un ciudadano como cualquiera de nosotros es de Perogrullo para un político no parece tan obvio. Sólo hay que recordar, como vengo haciendo, la forma en que ha hecho oposición el Partido Popular y como ahora parece que lo que hizo el gobierno del PSOE no era tan descabellado. O puede que si que lo fuera, es más muchos opinan que lo que está haciendo el PP también es descabellado ahora. ¿Por qué se hace entonces? Pues porque nos lo dice Bruselas es así de fácil. De modo que mientras que en 2010 se hizo sangre de aquellas medidas impuestas que se adoptaron por el gobierno socialista, ahora el PSOE, aparentemente, toma un camino menos agresivo.

Y aquí es donde yo me pregunto ¿esto lo hace Rubalcaba solito? ¿El exministro del interior cuando tuvo lugar el chivatazo del bar Faisán se ha convertido en un estadista? ¿El que dijo que no merecíamos un gobierno que nos mintiera ahora opta por hacer una oposición leal? Puede que no lo quede otra, más que nada porque él formaba parte del gobierno que nos ha endeudado hasta las cejas. Es precisamente esta deuda y sus intereses los que nos ahogan y no nos dejan salir de la crisis. Pero yo recuerdo aquello de “Hay que salir a la calle” lo decían en el PSOE hasta hace bien poco. Personalmente considero que si el PSOE quisiera hacer sangre podría hacerla, puede que con relativo éxito, pero las medidas que se adoptaron ayer ponen las cosas más que fáciles.
De modo que algo ha cambiado. Y de ahí el título de mi post, ¿Es Rubalcaba el títere de Felipe? ¿Ha aconsejado Míster X a Rubalcaba que se lo tome con calma que si no podemos acabar muy mal? O ¿es que el Espíritu Santo ha bajado del cielo y ha imbuido sensatez a un político por primera vez en la vida?

Y digo sensatez porque creo que, independientemente de que las medidas adoptadas sean o no acertadas, lo más sensato es que los dos principales partidos de este país estén unidos. Es como debemos estar también los españoles para salir de la crisis.
Ahora bien, considero que a los españoles antes o después, creo que antes, se nos acabará la paciencia si las cosas no cambian pronto, y no sólo me refiero a la economía, sino también al modo en que se hace política en este país. La cuestión es la siguiente, si la economía se recupera antes de que la situación política se agrave ésta última se olvidará pronto y seguramente nos quedaremos como estábamos. Si ocurre lo contrario puede que vislumbremos nuevas sendas que nos conduzcan a una sociedad más justa donde no sólo importe la subida del IVA, la bajada de los salarios etc. ¿Qué es lo preferible? Si fuéramos una sociedad verdaderamente madura no sería necesario la quiebra del país para darnos cuenta de que las cosas no se han estado haciendo del todo bien desde 1978 ¿Lo somos?