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El aborto no es un derecho.

Se ha vuelto a abrir el debate del aborto, una vez más. En esta ocasión con motivo de la más que posible derogación de la polémica ley 2/2010 aprobada por el gobierno socialista y la nueva regulación que pretende llevar a cabo el actual gobierno del Partido Popular.
El debate es viejo y en un post que escribí hace casi un año hablaba de porqué la citada ley es, a mi juicio, inconstitucional, porqué el aborto es un delito y porqué en ningún caso constituye un derecho.

Hoy quiero volver a reafirmarme en lo que dije entonces. Simplemente voy a plantear unas preguntas, de su respuesta lógica me parece que todos llegaréis a la misma conclusión que llego yo. Quede clara una cosa, todas las preguntas se refieren a una mujer que vive en España.
¿Una mujer, como regla general, puede evitar quedarse embarazada? ¿Tiene una mujer, entrado el Siglo XXI, a su disposición medios suficientes para prevenir un embarazo no deseado? ¿Es una mujer libre para quedarse o no quedarse embarazada cuando ella decida? ¿Hay casos donde se obligue a las mujeres a quedarse embarazadas? Salvo supuestos muy muy excepcionales, la respuesta a todas estas preguntas nos conduce a la misma conclusión. La mujer tiene un derecho absoluto sobre su propio cuerpo y lo que hace con él. Nadie puede discutir eso.
Esto sentado pasamos a la segunda tanda de preguntas, en este caso nos centramos en la mujer embarazada.
Si una mujer está embarazada y el embarazo se desarrolla con normalidad ¿qué ocurre a los nueve meses? Si una pareja, o dos desconocidos que se han pegado un revolcón consideran que el resultado de una noche de pasión no debe “arruinarles” la vida que habían llevado hasta entonces por haber olvidado adoptar medidas preventivas ¿sólo tienen la opción de que la mujer aborte para evitarlo?
¿Quién debe gozar de mayor libertad, una mujer que se ha quedado embarazada libremente o el ser humano que dará a luz si deja que transcurran nueves meses desde que consumó su relación sexual? ¿Qué es más digno de protección, la futura vida de alguien o la voluntad de una persona que ha tenido conciencia suficiente para tener una relación sexual consentida? 

Estas cuestiones están pensando en la generalidad de las mujeres que quieren abortar, no en el reducido número de casos excepcionales que pueden darse y que no desconozco. La legislación aprobada por el gobierno de Zapatero, puede que no tuviera esa intención (a la vista de su redacción lo dudo mucho), pero estableció un mecanismo perverso que ha convertido el aborto en algo libre, cuando, a la vista de los intereses jurídicos protegidos que colisionan, es de las cosas más injustas que pueden permitirse.

Se ha perdido, y se sigue perdiendo, la noción de la protección a la vida humana dependiente. Se nos llena la cabeza con ideas como que el aborto es un derecho de la mujer, que la mujer tiene derecho a decidir sobre su propio cuerpo etc. Y en realidad, se mire como se mire, se trata de un atentado contra un ser vivo dependiente, es la mayor aberración que nadie puede cometer. Me opongo rotundamente a que se diga que el aborto es un derecho. Atentar contra la vida, contra el derecho más básico que tiene cualquier persona, nunca puede constituir un derecho. Argumentos torticeros y cínicos como el de que “no se es persona hasta que se nace” son una afrenta a la inteligencia y al sentido común, máxime cuando todo el mundo sabe que ese nasciturus, ese feto, será persona si nadie ni nada lo impide.
Y mi postura contra el aborto nada tiene que ver con los derechos de la mujer. Siempre defenderé los derechos de la mujer y lucharé porque se reconozcan adecuadamente y más si está embarazada. Es paradójico que se defienda el derecho de la mujer a abortar y al mismo tiempo se reivindiquen mayores derechos para la mujer embarazada. Esta postura tan particular he tenido ocasión de leerla en algún que otro lugar.
No así en el manifiesto del PSOE con motivo del 8 de marzo. Probablemente se habrán parado a pensar que el motivo de que una mujer embarazada deba tener mayores derechos que una que no lo está es precisamente porque lleva un ser humano en su interior, y en este caso no sólo se protege a la mujer, sino que también se protege al feto. Por ello en el citado manifiesto evitan hablar de la mujer trabajadora embarazada, omitiendo que a ella la reforma laboral también le recorta derechos.
Es lamentable que en pleno siglo XXI los que presumen de luchar por los derechos de los desfavorecidos, de los indefensos, de los más débiles sean incapaces de reconocer que el más indefenso de todos es el concebido pero no nacido. Sin duda es una mentalidad egoísta la que conduce a considerar una vida futura como un problema y no como una posible solución a nuestros males. Una mentalidad egoísta, individualista y hedonista que prefiere optar por el camino supuestamente más fácil; y digo supuestamente porque muchas veces para la madre que no llega a serlo resulta una auténtica tortura psicológica el haber llevado a cabo el atentado que todo aborto supone.
Da para mucho el tema del aborto, el problema es que no debería generar debate alguno. El hecho de que el aborto genere un debate como el que genera es el síntoma más claro de que nuestra sociedad está enferma.