Medios de manipulación.

Hace algún tiempo que le llevo dando vueltas a una cosa, ¿por qué la mayoría de personas se deja llevar por lo que dice un solo medio de comunicación? A estas alturas todos sabemos que hay medios de comunicación de izquierdas y de derechas, con matices, más o menos escorados hacia un lado u otro, pero todos informan desde un prisma ideológico más o menos marcado. La noticia tiene que ser muy clara para que todos los medios de comunicación coincidan en darla. Un ejemplo fue la muerte de Osama Ben Laden, o la matanza que tuvo lugar hace unas semanas en Oslo (la matanza en sí misma, luego a la hora de informar sobre el asesino ya comenzamos a encontrar diferencias entre un medio u otro).
Creo que de esta situación, que es consciente la mayoría de la sociedad española, y a pesar de ello muchos siguen obcecados en defender que lo que dice el periódico que uno lee, o el canal de televisión que uno ve es el que dice la verdad. Falso, todos manipulan, todos “adornan” la noticia desde su propio prisma, algo que, por otro lado, es completamente legítimo, máxime cuando parte de la financiación de algunos de estos grupos de comunicación (el caso de mediapro es obvio) es fruto de favores políticos del partido de turno.

A lo que iba, siendo conscientes de ello, de la citada manipulación, ¿por qué no se opta por ver/contrastar lo que dicen unos u otros? Yo lo pongo en práctica, puede que tarde el doble de tiempo, pero al final acabo con una opinión suficientemente formada sobre el tema de que se trate, es lo que se llama espíritu crítico. “Pon en duda todo lo que te digan, incluso aunque sea yo el que te lo diga” esta frase que nos la repetía mi profesor de filosofía una y otra vez en clase cobró todo su sentido para mí algún tiempo después, y desde entonces no la he dejado de poner en práctica.
Lo que ocurre es que si sólo lees un determinado periódico, o ves un determinado canal, acabas por acostumbrarte, por asumir que esa es la única verdad, y el espíritu crítico poco a poco va desapareciendo, más aun si el determinado periódico o canal sigue tu línea ideológica, algo que por otro lado, suele ser lo más habitual.
Algunos dicen que no ven determinado canal, o leen determinado periódico porque es radical, prefieren los “supuestamente” moderados, y yo me pregunto, ¿es un medio de comunicación radical por exponer sus opiniones de una manera más enfática? ¿Por decir que es de derechas? ¿Es entonces radical el periódico que todos sabemos de izquierdas pero que no lo dice abiertamente? Es precisamente esa opinión la que me animó a ver y a leer el susodicho medio de comunicación (si no sabéis de cual se trata podéis dejar de leer este artículo) pero sin dejar de leer ninguno de los que leía antes. Y precisamente leerlo es lo que me legitima para decir si ese medio de comunicación es o no radical, y lo que me da suficientes elementos para poder hacer un juicio objetivo , poner en duda una u otra información y convencerme de cuál es la realidad; esto último sólo depués de haberlos leído todos.
Es como hacer un cóctel 1 de izquierda, 1 de derecha y 2 de “centro” y voilà ya tenemos una noticia multicolor, ni tan tan, ni tan poco poco.

Lo más triste de todo esto es que haya que hacerlo para estar informados de verdad, pero es aún más triste que la mayor parte de los que leen periódicos o ven la televisión acepten como verdad absoluta o nieguen como la mayor de las mentiras lo que dice uno u otro medio de comunic… digo manipulación. Y es triste, porque sabiéndolo prefieren vivir en la ignorancia, siendo conscientes de ello, alienándose y dejándose manipular antes que romper las cadenas y pensar por uno mismo. Pero como dicen algunos «es más fácil que lo hagan otros», eso sí luego no nos quejemos si no nos gusta lo que vemos.

Soy Persona. O trato de serlo.

En clase de religión nos preguntaban, ¿qué quieres ser cuando seas mayor? O ¿qué aspiras a ser cuando crezcas? La respuesta correcta era: Ser Persona. Es así como me definiría, como una Persona. Ser Persona de verdad, no un ciudadano, o un individuo más. Una Persona en un sentido pleno y amplio, que tiene una preocupación social, que sabe estar ahí para los demás, que es consciente del mundo en el que vive, de las limitaciones que tiene, y de que todo aquello que le rodea (hablando en un sentido trascendente, no material) supera su capacidad de comprensión, y por último ser capaz de amar.
Hemos perdido el norte en cuanto a nuestra ubicación en el mundo actual, el día a día y el frenético ritmo que impone la sociedad actual nos impiden ver más allá, sólo nos preocupa el mañana y pero no pensamos en el futuro a medio o largo plazo, y mucho menos en la eternidad, para los que creemos en ella. Hemos caído como bien dice César Cabo en el último post de su blog en el consumismo (http://cesarcabo.blogspot.com/2011/07/consumo-luego-soy.html), en el materialismo puro y duro; ya sólo importa tener tener y tener, a cualquier precio y sobre cualquier cosa.
Además se da la circunstancia de que ya no sólo somos unos meros consumidores, sino que somos esclavos del consumismo, ya no podemos huir de él. Si cae el consumo cae la economía, sube el paro y aumenta la crisis económica. La producción sigue al mismo ritmo mientras que la demanda ha caído, eso son pérdidas, y más crisis. En lugar de reducirse la producción y los precios se producen rescates económicos para que pueda mantenerse el nivel de consumo social y recuperar así la economía. ¿No sería más fácil racionalizar la producción?
4 millones de personas están a punto de morir de hambre en Somalia, y lo sabe todo el mundo. Pero nadie hace nada. Estamos centrados en el rescate de Grecia, en programar nuestras merecidas vacaciones, puesto que el ritmo de vida al que estamos sometidos nos impide pensar en otra cosa cuando llegan estas fechas. Pero ¿es eso más importante que 4 millones de vidas humanas?

Seguramente los rescates financieros evitarán que la crisis mundial se contagie a más países europeos, y quizá sea posible que el nivel de vida que se mantiene en Europa pueda seguir llevándose, aunque estemos pagando a día de hoy el hecho de vivir por encima de nuestras posibilidades. Pero dudo mucho que los rescates vayan a convertirnos en verdaderas Personas, al contrario, comenzará de nuevo la espiral consumista y desenfrenada alejándonos de lo trascendente e importante de la vida y aproximándonos de nuevo a lo material, a lo banal y a lo innecesario.
Es por esto que creo en Dios, y si bien la religión católica no es perfecta, es, bajo mi punto de vista, la forma menos imperfecta de tratar de luchar por un mundo mejor y llegar a ser realmente Personas. Quien no me crea que se moleste en preguntarle a un buen sacerdote, o que me pregunte y le contestaré encantado.
El dinero no es el problema, gastar o no gastar tampoco es el problema del sistema. El problema es que somos esclavos del dinero, y nosotros somos los que damos vida al sistema. El sistema nos ha hecho esclavos del dinero y a la vez del propio sistema, pero para dejar de ser esclavos del sistema, no sólo vale con cambiar el sistema, sino que también debemos de dejar de ser esclavos del dinero, y aprender que hay cosas más importantes. Y esto lo escribe alguien que está convencido de ello, pero al que le cuesta mucho despegarse del materialismo que impera en nuestra sociedad.

La memoria histórica

Hoy hace 75 años se producía el alzamiento nacional. Se iniciaba la época más triste, y más dolorosa de nuestra historia, la Guerra Civil Española. No voy a entrar en disquisiciones sobre sus causas, ni sobre sus protagonistas; quien se haya molestado en leer e informarse sobre lo que fue la II República, y como se vivía en la II República, sabrá que no era lo que algunos dicen que fue. Basta citar a Ortega y Gasset comparando la República que había anhelado con la realidad de 1933: “¡No era esto!”.

Mi intención con este post no es hablar de la guerra civil, sino de sus consecuencias. En aquella guerra no hubo vencedores ni vencidos, sólo un derrotado, el pueblo español. Las divisiones que existían en España, fruto de múltiples factores, (no seamos ingenuos y pretendamos cargar la culpa sobre los hombros de unos o de otros), finalmente se dirimieron en una contienda bélica, “…en la que murieron 265.700 españoles, 148.000 del bando vencedor y 143.500 del bando de los vencidos…” (Tomado del libo «Pérdidas de la Guerra” de Ramón Salas Larrazábal pág. 426).

Parece que a día de hoy algunas personas se ponen en la piel de sus padres, abuelos, bisabuelos y pretender ganar algo que no podrán ganar nunca, esto es una guerra que terminó en el año 1939. O bien pretenden ganar algo que ya tienen, que es libertad, justicia e igualdad, algo que, por desgracia, no existía en la II República. Personas que sólo saben de oídas, o de “leídas” que fue aquel episodio de nuestra historia.
Se trata de personalizar la historia y tratar de reparar lo irreparable, algunos tratan de justificar lo injustificable y otros se posicionan de uno u otro lado, perdiendo el centro y colocándose en el subjetivismo absoluto.
La Guerra Civil Española es una de las contiendas bélicas sobre la que más libros se han escrito. Las posiciones sobre ella, como entonces las posiciones que mantenían los distintos grupos políticos son irreconciliables. Nadie va a ganar la batalla de quien eran los buenos o los malos de la guerra. Es absurdo empecinarse en justificar las actuaciones humanas que tienen lugar durante una guerra, o inmediatamente después de una guerra. Y quien pretenda hacerlo se equivoca y a buen seguro fracasará.
Los dos bandos cometieron atrocidades, los dos cometieron excesos, y es absurdo tratar de dilucidar cuál de los dos cometió más o menos, principalmente porque es prácticamente imposible determinarlo con total exactitud.

Creo que en lugar de entrar en debates estériles y fútiles sobre buenos o malos, deberíamos darnos cuenta de que el hecho en sí es que la guerra civil fue mala para España, y que tras 36 años de dictadura nuestros padres (yo soy de la generación del 83) y nuestros abuelos (muchos de ellos combatientes en la guerra civil) cerraron las heridas y votaron sí a la democracia y a la Constitución Española. Es en este hecho, en el de la reconciliación, el del perdón (a pesar de todo el odio y el terror, que algunos de los que votaron sí, vivieron), y en el del sentimiento de que juntos lograremos ser más fuertes que divididos en donde se debe poner el acento.

No desandemos el camino que ya se ha recorrido, olvidemos aquello que nos separa y busquemos y centrémonos en lo que nos une; en el caso de la Guerra Civil, seguro que tú, igual que yo tuviste un familiar que lo pasó muy mal, cada uno con su particularidad, pero al fin y al cabo lo pasaron mal y seguro que tanto tú como yo deseamos que eso no hubiera pasado nunca.

Reflexiones a bocajarro

A continuación os dejo una serie de pensamientos que brotaban de mi cabeza el otro día y escribí sin pensar demasiado en su significado, es divertido escribir lo primero que te viene a la cabeza.

La vida es algo imprevisible, más que la vida, el destino de cada uno. Las vivencias personales que experimentamos a lo largo de nuestra vida nos revelan aspectos desconocidos de nosotros mismos, o que dábamos por sentados. Es la capacidad de tener la mente abierta y aprender de esas vivencias lo que nos hace crecer como personas.

Crecer es saber cambiar, saber evolucionar, no encerrarnos en una idea, no parapetarnos en una posición. Crecer es darse cuenta de que no todo va a ser como nosotros queremos que sea, que hay cosas, que aunque no queramos, son como son, y hemos de aprender a aceptarlas. No hablo de injusticias, o de cosas que sí que está en nuestra mano poder cambiar. Hablo de personas, de gente que es de una manera de ser que puede que no nos guste. El que algo no te guste no significa, necesariamente, que sea malo.
No sé si es el caso de otros, pero en el mío muchas veces pienso, o pensaba, que lo que yo pienso es lo correcto, es lo justo, y lo único que está bien. Afortunadamente he aprendido a escuchar, y fue escuchando como me empecé a dar cuenta de que no albergo la verdad absoluta, hay muchos puntos de vista, y algunos de ellos pueden ser igual de válidos que los míos.

¿Cómo podemos decantarnos por unos o por otros? En mi opinión la clave está en valorar la situación en cada caso, valorar la felicidad, el amor y lo bueno que hay en cada momento , si no hay nada de eso está claro que no vale la pena.
No hay verdades absolutas, no hay ideologías perfectas, ni sistemas perfectos. La perfección no existe. Siempre existe la posibilidad de mejorar cualquier cosa, Churchill decía “Mejorar es cambiar; ser perfecto es cambiar a menudo.” Creo que es la frase más indicada para concluir con esta humilde reflexión. Cambiar a menudo, pero a mejor, o al menos con esa intención.

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