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Cayendo en el extremismo

La victoria ayer en Grecia de la coalición radical de izquierdas (es lo que viene a ser la traducción de Syriza al español) ha sido acogida por muchos con gran esperanza. El motivo de ello es que parece que ha llegado el fin de la austeridad (algo que está por ver).
Poco parece importar pues que el adjetivo radical acompañe a “izquierdas”, algo de todo punto impensable si en lugar de “izquierdas” leyéramos “derechas”. Hete aquí que el temor a Amenecer Dorado, pese a su escaso protagonismo en las encuestas era mayor que el que generaba una coalición de partidos de extrema izquierda, o de izquierda radical, como prefieran ustedes decirlo.

De este modo, y como respuesta más visceral que racional a las políticas de austeridad, parece que no nos importa dejarnos abrazar por un extremo ideológico. En España con Podemos, en Grecia Syriza, en Francia con el Frente Nacional, en Reino Unido con UKIP… podríamos seguir enumerando opciones de la extrema izquierda y la extrema derecha y como el canto populista que entonan sus líderes es cada vez más cautivador.
Me digo a mí mismo que hay una regla que muchos repiten y que a la hora de la verdad parecen ignorar: “No se debe caer en los extremismos”. Tal vez la crisis nos haya hecho olvidar qué es ser un extremista. Sin embargo, cuando una formación política lleva en sus siglas el término “radical” no queda mucho espacio para la duda.
Podemos ha sido mucho más sutil a la hora de elegir el nombre para su formación, pero con Podemos se suele caer en el error en el que la sociedad española lleva cayendo demasiado tiempo, quedarnos en el mensaje sin detenernos a reflexionar qué credibilidad tiene el mensajero. Una cosa es lo que dicen y otra es lo que hacen. Y si uno observa lo que ha hecho y lo que hace Podemos su conclusión debería llevarle a que no es una formación precisamente lo que se dice moderada. Es como cuando el Partido Popular dice que es una formación liberal o que el PSOE es de centro.

Lo he dicho alguna vez desde este blog, no nos quedemos en las palabras, esas se las lleva el viento, fijémonos en los hechos. El problema que tiene esto es que si lo hacemos probablemente el día de las elecciones nos quedaremos en casa.

La gloria de la Selección fue anterior a la del Barça

Tras la sonRojante derrota del pasado viernes frente a Holanda se ha abierto un intenso debate en relación a qué es lo que le ha podido pasar a nuestro combinado nacional aka “la roja”. Se ha hablado de la baja forma de Casillas y Xavi Hernández, estandartes hace dos, cuatro y seis años de los triunfos cosechados. También de la escasa cintura del Marqués del Bosque a la hora de renovar el vestuario. O incluso de que, a pesar de la jugosa prima que se llevaría cada uno de los jugadores por conseguir la victoria en la final (la más alta de todas las que puede ganar cualquiera de los jugadores del mundial), nada puede pagar unas vacaciones largas algo que únicamente puede ocurrir si no llegamos a octavos. Mañana en el partido contra Chile veremos qué ocurre. Pero hay algo que se ha repetido en numerosas ocasiones y que urge corregir.
Resulta que el declive de la Selección nacional se ha relacionado con la pobre temporada cosechada por el FC Barcelona este año. A sensu contrario se ha sostenido que precisamente el éxito de nuestra selección fue gracias al Barcelona y a su famoso “Tiki-Taka” (o “Atraca” según versiones no oficiales). Pues bien, simple y llanamente eso es falso. Puede defenderse que existió una coincidencia en el tiempo del espléndido juego que desplegaron ambos equipos, puede discutirse que había mayores o menores similitudes en el juego de unos y otros, pero lo que no puede discutirse es lo siguiente: Los éxitos de la Selección precedieron en el tiempo a los del Barça. Basta recordar la convocatoria que hizo Luis Aragonés para el primero de los títulos que consiguió la Selección:

– Porteros: Casillas (R. Madrid), Palop (Sevilla), Reina (Liverpool).
– Defensas: Sergio Ramos (Real Madrid), Arbeloa (Liverpool), Puyol (Barcelona), Carlos Marchena (Valencia), Raúl Albiol (Valencia), Fernando Navarro (Mallorca), Capdevila (Villarreal) y Juanito (Betis).
– Centrocampistas: Marcos Senna (Villarreal), De La Red (Getafe), Xabi Alonso (Liverpool), Xavi Hernández (Barcelona), Cesc Fábregas (Arsenal), Andrés Iniesta (Barcelona), David Silva (Valencia) y Santi Cazorla (Villarreal).
– Delanteros: David Villa (Valencia), Fernando Torres (Liverpool), Dani Güiza (Mallorca) y Sergio García (Zaragoza).

Y ni que decir tiene que en nada se parecía el fútbol de la Selección de Luis al juego de la Selección del Marqués que inteligentemente supo copiar el modelo del FC Barcelona y eso le valió ganar un mundial y una segunda Eurocopa. Eso es algo indiscutible. Tan indiscutible como que el éxito de la Selección nacional fue genuino y en él se aglutinó la furia que ha caracterizado a nuestro combinado a lo largo de la historia y la clase y el talento de una generación portentosa de futbolistas. Lo que viene después es otra historia y probablemente acabe más pronto de lo que algunos pensaban.

La representación Parlamentaria y su razón de ser

Mi último artículo en Qué aprendemos hoy.

La crisis institucional que atravesamos a nivel prácticamente global supone la aparición de diversos movimientos que reclaman que se devuelva el poder al “pueblo”. El problema que implican estas reclamaciones es que… (seguir leyendo)

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